Un invalido, un diablo blanco y un demonio negro, acompañan a una loca en su delirio baboso
Ella avanza sobre su cuarto y se presenta, como una cenicienta engomada en prendas vintage, rezongona y despeinada. Se relaciona con un parroquiano amante de las baladas spinetteanas y garciescas. Se creen poetas modernos, quieren tratar de parafrasear a los grandes y ser originales entre tanta mierda. No pensé en seguir con la entrevista en el momento en que describió a tres acompañantes de su vida como: un inválido, un diablo blanco y un demonio negro. Todos con una severa locura e inclinación a la obsesión de llevar la vida al límite, el de la vagancia y las quejas. Me levante como buena piba criada por el rock y el periodismo tétrico, quería sentirme con Walsh, no como una Peperina más, una gruppie perseguidora de rockstars. Elegantemente situé a la entrevistada en el siguiente cuarto, las pruebas seguirían, las marcas que ella lleva tienen una historia. La loca entró campante, como caniche salido de la peluquería. Sus rulos se balanceaban al compás insistente de una melodía pr...