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Mostrando las entradas de enero, 2024

Un invalido, un diablo blanco y un demonio negro, acompañan a una loca en su delirio baboso

Ella avanza sobre su cuarto y se presenta, como una cenicienta engomada en prendas vintage, rezongona y despeinada. Se relaciona con un parroquiano amante de las baladas spinetteanas y garciescas. Se creen poetas modernos, quieren tratar de parafrasear a los grandes y ser originales entre tanta mierda. No pensé en seguir con la entrevista en el momento en que describió a tres acompañantes de su vida como: un inválido, un diablo blanco y un demonio negro. Todos con una severa locura e inclinación a la obsesión de llevar la vida al límite, el de la vagancia y las quejas. Me levante como buena piba criada por el rock y el periodismo tétrico, quería sentirme con Walsh, no como una Peperina más, una gruppie perseguidora de rockstars. Elegantemente situé a la entrevistada en el siguiente cuarto, las pruebas seguirían, las marcas que ella lleva tienen una historia. La loca entró campante, como caniche salido de la peluquería. Sus rulos se balanceaban al compás insistente de una melodía pr...

Sulky de mi conciencia

En momentos de enfermedad el delirio hace presencia. La cabeza da vuelta en palabras romantizadoras y metaforas borroneadas por una goma sucia, de una situación desgraciada, debilidad que se convierte en palabras de vuelo de mariposa: efímeras, olvidadizas, divertidas, con cierta gracia y con sutil elegancia rupestre. Brotan con los festivales el duende fiestero, la luna rebelde y romanticona; suben los pastos, los ríos; bajan las lágrimas, los glaciares, la sangre de mujer viviente. Cosecha de llovizna fresca, fuego de artista explotado. Musa que ignorante pasea, se muestra y de manera inocente se convierte en consuelo de un perdido ser de esta humilde dimensión. Distracción que me lleva a divagar en rastros, palabras indistintas, paisajes de ensueño que enamoraron mi ser, sabores que quiero volver a probar.  Olores y vientos que apabullan el mal querer que acarrea el sulky pesado que arrastra la pobre mula que llevo por corazón. Conciencia que colmada de juncos, largas y mugre, c...

Luna cautiva, bajando del norte se esconde a bailar con su amor en el sur.

Cautiva la luna se muestra entre la enredadera, brillando baila con el manto de su pollera azul y negra. El lucero admira desde la lejanía su hermosura mientras marca un tempo para la danza. Compañera eterna, etérea y lumínica, gira en nubes sin pisar sus largos pliegues.  Luna que por 8 días no encontré, escondida entre cordones montañosos, jugando con la nevada del archipiélago. Apareciste por única vez detrás de la estepa patagónica, traída por el ganado curioso que pasta sobre la ruta. Mostraste una parte de tu blanca desnudez, gigante en el desierto de esa naturaleza esteparia. Ahora el lucero como duende de carnaval va de juerga, de chacarera, oliendo a lago dulce. Trae consigo un perfume de viento sur para regalar; se asoma a verla bailar. Ahora la luna linda, zarandea su pollera larga, bamboleando en el cielo despejado. Sentándose a descansar en alguna sierra entre zamba y chacarera, la luna admira a la banda que toca toda la madrugada hasta que el público pide descansar.