Reina de su cuatro por cuatro.
Baila hermosa por sus pasillos, todas los que la miran no emiten comentario, saben que es complicada que las peleas comienzan rápido y acaban con su cabeza en su cama. Rodeada de sus pastores vigila que nadie la toque, quiere andar sin preocupaciones, desea ser libre de esa maldita mirada.
Corre el rumor de que conversa con una pastorcita, un diablo blanco y un invalido, todos con el mismo humor que ella, solo por eso se entienden y su sangre perdura por generaciones en la familia tiránica de esos segundos de vida en este palacio de cuatro por cuatro.
Se viste elegante, como si fuera a morir en cualquier momento, como si fuera a una aventura en breves instantes, como si nadara en sus vaso de agua y ahogara, pero no lo hace. Su vestimenta muta y es siempre la misma o parece, juega con el ojo de aquel que la vea (si es que puede). Ella quiere mostrarse, no les teme o eso cree.
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