Luna cautiva, bajando del norte se esconde a bailar con su amor en el sur.
Cautiva la luna se muestra entre la enredadera, brillando baila con el manto de su pollera azul y negra. El lucero admira desde la lejanía su hermosura mientras marca un tempo para la danza.
Compañera eterna, etérea y lumínica, gira en nubes sin pisar sus largos pliegues.
Luna que por 8 días no encontré, escondida entre cordones montañosos, jugando con la nevada del archipiélago. Apareciste por única vez detrás de la estepa patagónica, traída por el ganado curioso que pasta sobre la ruta.
Mostraste una parte de tu blanca desnudez, gigante en el desierto de esa naturaleza esteparia.
Ahora el lucero como duende de carnaval va de juerga, de chacarera, oliendo a lago dulce. Trae consigo un perfume de viento sur para regalar; se asoma a verla bailar.
Ahora la luna linda, zarandea su pollera larga, bamboleando en el cielo despejado. Sentándose a descansar en alguna sierra entre zamba y chacarera, la luna admira a la banda que toca toda la madrugada hasta que el público pide descansar.
Comentarios
Publicar un comentario