Mi duende se ha empacado y no lo puedo hacer hablar
Me siento abatida, cansad y solo quiero que un río me lleve y abrace en su frialdad y pureza. Me siento dormida en este plano de gente tan "despierta" y desesperada. Quiero dormir con el sol en la cara, no escuchar a la creación humana del ruido incesante y saturado. Quiero un remanso que me acompañe, un vals silencioso que me meza y la tibieza molesta y pegajosa del barro entre mis piernas. Sumirme en el ruido de mis pensamientos nocturnos, mi cabeza se va lejos, siguiendo esa voz gritona; a veces se calma y me susurra inseguridades. Duende de la memoria que me abandona, rebelde y embravecido, hace una huelga de silencio; el sabe que no debo esconder todo lo que tengo adentro, tanto que me costo sacarlo de su enojo, ahora se empaca. Duende de mi rebeldía, juega escondiendo palabras de mi lenguaje, reproduce en susurros momentos vergonzosos y luego corre atrás de una idealización prometedora y poderosa: está mal, está loco. Mi duende de poca cordura, que solo sigue su intuici...