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Mostrando las entradas de febrero, 2025

Humedad

Acá lo que mata es la humedad. Y solo hay medio limón en la heladera, algunas botellas de agua y restos de alguna cena que quedó allá lejos en la semana. Acá lo que mata, es la humedad, en el piedemonte, dónde la sequía se hace presente. Acá lejos de ese gentío y el asfalto que te consume, dónde el calor es menor, dónde la noche es más fresca. Acá lejos de toda esa aceleración y caminar errático. Acá no ves a esas caras que pasan y se olvidan, dónde el trabajador es una hormiga más de la colonia. Acá las hormigas te consumen la madera, se meten en el azúcar, los gorgojos atacan el arroz y se llena de mariposas amarillas en el patio revestido de verde y tierra suelta. Ahora la humedad se ha apoderado del patio, ahora solo las moscas zumban y los mosquitos te comen. Acá la humedad es más liviana que en otros lados.

El primitivo juego de la sangre

Este escrito comienza en alguna hora de la tarde del 6 de febrero de 2025, entre las 18:30 y las 19 hrs. Emergen palabras sordas y bipolares, que se contornean frente a mis ojos e invitan  a que se encuentre un momento de paz para plasmarse en esta letra redonda y algo ilegible. Pequeñas esporas del polvillo levantado en el patio, se pegan en el dulce. Una después de eso desiste de comer una cucharada de dulce de leche. Las caninas se relamen al rededor de mi festín contaminado, se invitan solas a probar un poco de la dulzura artificial y saturada. En esta tarde en dónde la sangre corre, se coagula y cae; en donde uno se plantea lo mundano que es, momentos de desesperación, amargura, éxtasis, te consumen en pocas horas. Pero la molestia siempre está, la pesadez, la inconformidad de este envase que cambia, muta, se pelea consigo mismo. Esta sangre que mancha mis labios y piernas, el blanco de la cerámica se tiñe, todo se descontrola y solo queda ese color coagulado, de célula muerta...