Hierba mala
De los rescoldos, las grietas, aberturas que uno siempre busca tapar, crece un yuyito.
Un verde se asoma entre los pedacitos de cemento, sin agua y bajo condiciones inhospitas, crece un pastito.
Entre fragmentos abandonados de la gran ciudad, a la cual se le escapaban los detalles entre tanta monotonía monocromática.
Entre todo el gris de las ojeras del ciudadano cansado, bajo el celeste cielo de los ojos eslavos, entre el marrón del polvillo que se acumula entre las ventanas de una casa abandonada. Ahí, aparece un yuyito rebelde; mala hierba que aunque lo intentes arrancar, se resiste, no sé ablanda.
Si lo tironeas mucho, se lleva consigo un pedazo del cemento que ya rompió y le permitió salir, respirar. Arrancalo y destruis otro pedazo.
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