Carta a Julito
Hola pa, tanto tiempo, hace mucho no te escribo una carta. Hoy por esas cosas de la vida, decidí que había juntado demasiadas palabras, travesías y sentimientos, como para contarte alguno de ellos. Pero no sé si sean de tanta relevancia esos chismes cotidianos, más vale te comento mis pensamientos internos, mis ideas conspiranoicas de este universo tan basto y terrible que a veces siento que me absorbe y solo veo pasar los minutos en mi imaginario.
He encontrado un hilo de unión con algo tuyo, una herencia capaz. Un libro que seguramente estuvo en la biblioteca de tu casa de la niñez.
Yo lo veo como una respuesta y regaño por mi falta de estudio en la carrera. Bah en esta materia; no hay forma de que se me meta en la cabeza, es mucha información, es tan lejana de mi interés. Pero encontré este libro, con referencias a esta ciudad-estado, con leyendas, con descubrimientos que solo llegaron hasta 1960/70. Ahora yo sé un poco más que ellos.
Yo calculo que ese libro lo habrás leído con curiosidad y devoción, como todo lo referido al mediterráneo que he encontrado en la biblioteca de los Edelstein.
Ese libro hizo que ahora me pregunte: ¿Qué pensarías de mi ahora que estoy en esta carrera? ¿Qué ayuda, qué aliento, qué regaños, dirías o harías ahora que sabes cuál es el conocimiento que tengo a mi alcance?
Pa, hace mucho que pienso en esto, pero siento que el legado que me dejaste, me pesa hoy más que nunca, en este cuatrimestre, en este año, en esta decisión.
Pa, extraño tus abrazos, tu mirada de complicidad, tu risa.
Pa, tengo miedo a olvidar.
Con mucho cariño y afecto, te quiere tu hija.
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