El anfiteatro
Mi imaginación alimentada construye un anfiteatro entre las montañas lejanas, con recuerdos fríos que el viento todavía no se llevó.
Color espectral, zumbido lastimero, nostalgia de un verano frío; un paseo por las olas del canal Beagle, son el escenario principal del gran coliseo natural e imponente: los montes como reyes admiran la matanza.
Me volveré loca, capaz, pero la emoción el palpitar constante y la curiosidad me embargaron en ese momento; ahora rememorando y jugando con palabras me encuentro igual: loca y desaforada.
Ni el cansancio, ni la enfermedad detienen mi creativo viaje a la kongni- scion.
Agarrar el libro, leer dos páginas y volar lejos de la insegura realidad.Viviré del otro lado del espejo, oculta de las malicias "naturales" del homínido "evolucionado". Me resguardare en mis brazos, miedosa de aquello que me rodea; viviré feliz en mi conciencia, mi fantasía fría, mi viento inquieto que desordena mi casa y mi alma inquieta.
Ya no importará el desorden, conviviré en paz con mis sombras; el espectro ancestral dominará mis sueños.
Alejarme y volver al Onaisín, enamorarme de sus cumbres, temer a su zumbido, sonreír antes cada paisaje, curiosear en cada libro, levantar la cabeza del polvillo, oler el viento turbio, ver la escena final del anfiteatro selk'nam.
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