Volver a surcar la negrura de tus amores, ¡Oh lunita mía!
Volveré de día, con el sol en su trono, radiante, disparando a los inocentes que vagan por las calles. Desfallecen en la veredas, en sus autos, en sus balcones. Caen producto de la tiranía que tiene sus aposentos en el cielo.
Volveré algún día a la gentileza oscura de tu noche. ¡Oh luna de mis pasiones, amante de mis versos, musa y compañera de mis consuelos! Volveré a tocar tu manto algún día de estos, tu gentil mirada apabullara mis dolores. Reinas autoritaria sobre mis hombros cansados, mi cabeza ruidosa y mi garganta seca.
Volveré cautiva de una nueva musa, infiel de tus plegarias y escaparas a remojar las patas en un charquito serrano, como tantas veces a pasado ya. ¡Oh pesado corazón culposo y enardecido!
Vagas sola sin brújula, ni remo, ni capitan por mares negros y asi caerás solemne a reprochar mis indultos, resongaras para luego huir de mi mirada intranquila. Huiras con él.
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