Noches: ¿El romanticismo persiste?
Miro al cielo de la noche
tratando de perseguir la luna,
luna que me acompaño en lo alto
cuando yo gritaba mis lamentos.
Ahora no la encuentro,
ella, disfrazada con manto negro,
ella, con su cara menguante
ella, en su nueva etapa.
💀
Dos noches se han pasado,
muchas horas se me han consumido,
y solo satisfacción he tenido.
Consumida y ensimismada en la escritura compartida,
Spinetta suspira e inspira mis versos
y dos pelados me raspan el cerebro.
Vos entregas en bandeja de plata nuestros restos,
yo los recupero,
los ficciono,
los fusiono,
los fricciono,
me envuelvo y me envuelven,
me obsesiono
y mueren.
Me obsesioné en pensar que hubiera hecho,
y cosas que haría si tuviera a alguien tan semejante a mi locura.
Tan tirado al abismo,
tan arrastrado por el barro de un río seco.
Me obsesione en pensar que yo soy un arrastre de poca cordura,
que solo escribo sin pensar,
que solo expreso sin saber narrar,
que solo sopeso cuando siento que todo va a terminar.
Me obsesioné con una imagen que nunca voy a tener
y que prefiero todas sus amistades que sus inútiles palabras de un amor moderno,
porque alguien dijo alguna que el romanticismo murió antes de empezar la guerra,
¿Cuál de todas?
cualquiera, eso no importa.
La elocuencia, la facilidad, la necesidad, de enmarcar una escena en palabras ideales,
la consagración de crear un estilo que nos transporte a un mundo sin futuro, sin problemas, sin preocupación, sin criticas.
La critica se embarca en su odio,
los jóvenes de arman de piedras,
la rebeldía pisa las calles,
y el escritor romancista muere en su lecho de escritura efímera.
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