Escena del crimen
Borré todo o eso creí,
no quedó rastro,
no quedó rastro,
no quedaron huellas,
solo cómplices
que encubren el homicidio.
La casa calla lo que presenció, sus paredes se someten al voto de silencio,
los discos se rayan, el parlante se rompe.
Nada se pasó por alto
y de repente me tropiezo con evidencias, con pruebas, con indicios.
Encuentro casi sin querer
palabras,
apodos,
vasos,
cadenas,
acciones,
canciones,
fantasías,
que la víctima dejó por salir apurado
huyendo de la escena.
Y trato de limpiarlo,
la sangre del sillón ya no se vislumbra, olor ya no queda.
De la última víctima ya nada se sabe,
nadie sabe,
nadie pregunto,
nadie reclamó.
Cierra el expediente.
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