Sutil arrastre de cordura a la 3 am

Sutilmente dejo caer la lapicera,
mi mano,
sobre el papel.
Sutilmente me leo y rememoro aquello que alguna vez narré.
Sutil y sin mis mientes me dejo arrastrar por la noche, 
por sintagmas que conforma con cada pasada.

Sutilmente me canto,
poemas que no existirán jamás.
Poemas que han muerto ya con el pasar.
Poemas que nunca nacerán.

Porque la poeta durmió
porque la poeta descanso su mano en su rulo de infinitud.
Sutilmente me corrijo y releo,
sutil en mi mente me pienso
Sutileza es lo que me falta para disimular aquello que no planeo ocultar.

Siempre soy tan poco sutil,
siempre soy tan poco concisa,
siempre y soy, un montón de palabras.
Siempre seré y soy una página manchada, tachada, reescrita.
Pero nunca arrancada, borrada, quemada.

Siempre me quiero dejar llevar
por la corriente de un río
que veo al pasar.
Pero soy un caminante 
que atraviesa el valle y frena en el río,
solo a admirar y saciar su sed, nada más.

Entre el "siempre" y el "sutil"
hay un vacío de "todo" y "nada"
de esconder algo que se nota
¿Y qué me importa?
Eso es lo interesante de vivir, que se note.
Que se salga,
que desborde.
Eso es lo curioso de salir.



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