Luna, lunera, cascabelera.

Luna voraz 
Luna candente
Luna fatal
Luna de recuerdos
Luna de extravíos
Luna de secretos

Noches de susurro
Noches que resguardan momentos
Noches de palabras dichas
Noches que acompañaron al enamorado.

La noche, como un lugar de resguardo, de valor, de compartido sentimiento de soledad.
La noche de invierno, como un ambiente de consuelo al escritor novato, que recita sus versos sin saber dónde van a parar.
La noche, con su luna en lo alto que admira a quienes bajo ella se miran, se besan, se abrazan y se ríen.

La noche como la luna y las estrellas, te llenan de ella, te inspiran a no apartar la mirada, te dejan ver más de lo que necesitas y le sonríe a tu sobriedad.

Noches que acompañan locuras, una demencia que se hace uno con el ser, una pasión que interviene y hace decir y hacer al tonto, al sonso y al enamorado las cosas que en su sobriedad jamás se atrevería a divulgar. 
Es en las noches en dónde la inspiración florece como malvones en un jardín de verano
Las noches de un invierno trastornado de calores, que convierten a soledad y el magu en música para dejarse llevar.

Los grillos de las noches, de la luna llena, del cielo despejado, de la luz incandescente que emana el satélite natural, danzan en contramarcha a quienes cantan sin ritmo propio y hablan con silencios profundos.

Y vuelvo a pensar en vos.
Y no quiero, porque ahora solo queda tu fantasma, me hace compañía cada tanto, es más amigable, más gracioso.

Obvio, lo cree yo.

Las sombras de la oscuridad ya mueren por el gran iluminar de ese queso gigante que flota en el telón negro de pintas blancas. 
El manto cae sobre mis pies, me cierra los ojos, me aprieta el pecho y vuelvo a gimotear.

No dormiré, admirare un rato más el reflector sobre el cortinado oscuro, azulado, brillante y opacado por esa luz que está siempre orgullosa de ser la más linda, la más vista, la más coqueta, la más grandota. 

En frío, con las niñas corriendo y ladrando, en la tranquilidad, se me vuelve un canto, una costumbre y solo miro.
Y solo estoy
Y estoy bien.
Buenas noches reflejos de pecas, de cráteres, de óvalo casi perfecto, acuna a los padecientes y resguarda a los soñadores.

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